La tecnología avanza día a día, y cada vez son más las cámaras de vídeo profesionales o domésticas que permiten grabar en 4K. Incluso muchos dispositivos móviles permiten grabar (teóricamente) a estas resoluciones, pero, ¿realmente el 4K es el formato ideal para un videoclip hoy en día?
Primero de todo, explicar que vídeo 4k se refiere a que contiene una resolución cercana a los 4.000 píxeles horizontales (por unos 2.000 o 2.500 píxeles verticales), frente al fullHD que se refiere a 1.920 píxeles horizontales por 1.080 verticales.
Viendo esto parece evidente que 4k es mejor que otras resoluciones inferiores, pero la realidad es que hay otros factores técnicos en un vídeo que son más relevantes para la calidad, nitidez y definición final del vídeo.

A continuación, 5 puntos clave que nos harán cuestionarnos la importancia del 4k
La compresión.
Todo formato de vídeo contiene una compresión. Esta puede ser muy alta, normal o baja. De nada sirve tener 4.000 píxeles teóricos si contamos con una compresión muy alta. La calidad visual de ese vídeo 4k podría ser mucho menor que un vídeo grabado a 1k (cerca de 1.000 píxeles horizontales) pero con baja compresión.
Las cámaras domésticas, los móviles, e incluso las cámaras de acción (tipo GoPRO) suelen grabar con compresiones muy altas, por falta de búfer. Y el resultado dista mucho de una calidad óptima.

El escalado
Algunas cámaras domésticas (incluyendo móviles) o semiprofesionales “venden” un 4k que en realidad es mucho menos. Mediante un software incorporado algunas cámaras pueden grabar en HD convencional o 2K, e “inflar” los píxeles que faltan con un algoritmo muy sofisticado hasta completar los supuestos 4K. Y aunque la sensación final es de una resolución mayor que el HD, queda lejos de un 4K real, con sus 4.000 píxeles por bandera…
El rango dinámico, la luminancia, y la sensibilidad de la cámara.
Hay otros aspectos técnicos relacionados con el sensor de la cámara y el hardware/software que la acompaña, que son mucho más relevantes para la calidad final del vídeo.
La capacidad de discernir los claros/oscuros, las tonalidades de color, la capacidad lumínica, el contraste, etc, son elementos fundamentales en la captación de imagen, y que muchas veces son la clave que diferencian un vídeo profesional y de calidad, de uno que no lo es.
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La emisión y consumo
Aunque cada vez hay más dispositivos que pueden “ver” en 4K, en España aún estamos lejos de tener el 4k normalizado en nuestros hogares.
Quizás eres afortunado y has podido comprarte ese flamante televisor de última generación del mediamark, abanderado por su 4k… pero lamento decirte que seguramente tu TV no tendrá 4K reales (recuerda el escalado de la grabación), y te han colado más píxeles de los que realmente vas a poder ver…
Pero eso no es lo más destacable…
Cuando coloques el TV 4K en tu salón, conectes la antena e intentes ver la tele convencional, te darás cuenta de que en España no hay canales de televisión que emitan en 4k. Hay algunos canales que emiten en HD (no hablamos de fullHD) y la mayoría emiten en…..SP !! (720×576). Es decir, la misma resolución digital desde la aparición del TDT, y prácticamente la misma resolución que la antigua tele analógica con la que tus padres (o abuelos) pudieron ver la llegada del hombre a la luna… Así que salvo que te vayas a Japón, no vas a poder ver tu partido de fútbol en 4k, hasta dentro de unos años.
Si tú eres más de internet y decides exprimir online tu smartTV… enhorabuena! En YouTube (por ejemplo) podrás disfrutar de algo parecido a 4k…pero que seguirá siendo un formato comprimido (mucho) y escalado (notablemente). Y además, salvo que tengas un buen WIFI, vas a dejar sin internet a toda tu familia.
Es decir, aunque algunos dispositivos permiten ver en 4K, la mayoría de contenidos, asi como las redes, no se ofrecen en 4K.

Y por supuesto, la iluminación, la profesionalidad, las ópticas, la edición…
La calidad y nitidez de la imagen no dependen únicamente del sensor (y mucho menos de la resolución). Aspectos tan importantes como un buen guion, buenos actores, buena iluminación, buenos movimientos de cámara, un buen sonido!!!, una edición correcta, buen tratamiento del color, etc… son tan relevantes, que delegan la importancia de la resolución a un plano casi anecdótico.
CONCLUSIÓN. Las compañías que fabrican y venden cámaras, teles, etc, están muy interesadas en generar necesidades de consumo constante. Están “obligadas” a ofrecer novedades y avances todo el tiempo, para que sientas la tentación de “actualizarte”. Y muchas veces engrosan la relevancia real de dicha novedad o avance. Se crea la noticia de que no puedes vivir sin tus 4k…y todo el mundo a comprar teles en 4k. ¿Que mi nuevo móvil no graba vídeo en 4k y el de mi vecino (que es un “pringao”) si? Pues a por el 4, que es mejor que el 3, el 2 o el 1… ¿cierto?
Y esto afecta tanto a particulares como a profesionales.
CONTRA. Pero no te desesperes. Si aún sigues pensando hacer tu videoclip musical en 4k, te diré que no es tan mala idea. A continuación 3 aspectos por los que SÍ podría valer la pena grabar en 4K tu próximo videoclip:
- Aunque el formato final del vídeo sea 2k o fullHD, al disponer del material en bruto en 4K, la edición puede salvar algunos planos mal ejecutados. Por ejemplo, se puede ampliar y reencuadrar un plano mal encuadrado.
- Con 4.000 píxeles de resolución cualquier retoque de color o aplicación de efectos será menos agresivo que con menos píxeles.
- La tendencia es que aumente el número de dispositivos y de emisiones en 4k, por lo que dentro de unos años será un formato normalizado.

Muchas productoras grabamos nuestros videoclips en 4k o en fullHD, según las necesidades. Pero más allá de prejuicios de marketing, confía en los profesionales y en su criterio (tanto técnico como artístico).