Videoclips extraños: Rubber Johnny, Very Noise y el valor de experimentar

Hay videoclips que terminas y solo puedes pensar: «¿Qué acabo de ver?». Rubber Johnny y Very Noise pertenecen a esa familia. Son incómodos, imprevisibles y difíciles de resumir. También son una buena excusa para hablar de creatividad sin quedarnos en la palabra «original».

En mi vídeo los propongo como dos ejemplos especialmente raros. No existe un medidor universal de rareza, así que esto es una selección personal. Lo que me interesa es descubrir por qué esas imágenes se quedan contigo.

Rubber Johnny: entrar en un mundo que tiene sus propias reglas

La pieza de Chris Cunningham con música de Aphex Twin, publicada en 2005, se mueve entre el cortometraje experimental y el videoclip. La visión nocturna, el espacio cerrado y un personaje de aspecto inquietante crean una experiencia que parece encontrada en algún lugar al que no deberíamos haber entrado.

En una entrevista sobre el proyecto, Cunningham explicó que partía de escuchar la música y dejar que le sugiriese un universo. Esa idea es especialmente útil: la imagen puede responder a una sensación sonora sin ilustrar literalmente una letra.

Mi lectura es que su fuerza está en la concentración. La textura, el movimiento y el montaje parecen pertenecer al mismo mundo. No necesitamos comprender una trama para sentir tensión. La pieza nos enseña cómo mirarla a medida que avanza, aunque no nos ofrezca una explicación tranquilizadora.

Very Noise: el caos también necesita diseño

Very Noise, de Igorrr, lleva la extrañeza hacia otro terreno. El vídeo de Meat Dept., presentado en Directors Notes, utiliza animación digital para desplegar cuerpos, objetos y situaciones que parecen saltarse cualquier lógica cotidiana.

Aquí la sorpresa no consiste solo en mostrar algo imposible, sino en impedir que el espectador se acomode. Cuando crees haber identificado una situación, aparece otra transformación. La propia inestabilidad termina funcionando como una regla.

Este es un punto importante para cualquiera que quiera hacer un videoclip experimental: acumular ocurrencias no basta. Hay que decidir qué relación tienen entre sí, cómo responden al ritmo y qué tipo de experiencia producen. Una imagen aislada puede ser llamativa; una secuencia necesita sostener nuestra atención.

Ser extraño no equivale a ser arbitrario

Un videoclip no tiene obligación de contar una historia con presentación, nudo y desenlace. Puede construir una atmósfera, una obsesión, un juego formal o una colección de asociaciones. Pero renunciar a la narración clásica no nos ahorra tomar decisiones.

Si cada plano cambia de estilo sin criterio, el espectador puede desconectar. Si las imágenes comparten una textura, un tipo de movimiento o una tensión reconocible, incluso una propuesta muy abstracta puede sentirse unitaria. Podemos no saber exactamente qué significa y, aun así, percibir que pertenece a esa canción.

Experimentar no consiste únicamente en hacer algo que nadie entienda. Consiste en probar una forma de mirar que todavía no tienes resuelta.

Cómo llevar esa libertad a un videoclip propio

No hace falta reproducir criaturas digitales ni efectos complejos para trabajar de forma experimental. Una cámara fija, una acción repetida o un objeto fuera de contexto pueden abrir una propuesta interesante. Yo empezaría por cuatro decisiones:

  • Elegir una sensación. Ansiedad, euforia, extrañeza, ternura. Cuanto más precisa sea, más fácil será decidir qué imágenes ayudan.
  • Establecer una regla visual. Por ejemplo, que todos los movimientos sean circulares o que un mismo espacio se transforme durante la canción.
  • Reservar la ruptura. Si todo sorprende constantemente, podemos perder contraste. Un momento quieto también puede ser inquietante.
  • Probar antes de rodar. Una pequeña prueba de movimiento, luz o montaje permite descubrir si la idea funciona sin comprometer toda la producción.

Encontrar tu rareza, sin copiar la de otro

Admirar a Cunningham no obliga a imitar sus personajes. Admirar Very Noise no implica llenar el vídeo de deformaciones. Lo aprovechable es el método: escuchar, buscar una relación personal con la música y desarrollar un lenguaje consistente.

A veces una limitación ayuda mucho. Puedes partir de una única localización y preguntarte cómo cambiar nuestra percepción de ella. El resultado será más propio que una suma de referencias pegadas sin relación.

En MusicVideos by Manuel Mira me interesa encontrar esa idea que conecta con el artista. Puede ser sencilla o arriesgada. Lo importante es que tenga una razón para existir dentro de su música.

Los ejemplos, en mi vídeo

Aquí explico por qué escogí estas dos piezas. Son propuestas de estética inquietante; esa incomodidad forma parte de la experiencia.

Publicado por

Manuel Mira

Manuel Mira es director de videoclips, realizador audiovisual y fundador de MusicVideos by Manuel Mira. Ha dirigido más de 400 videoclips para artistas consolidados, emergentes e independientes. En Mundo Videoclip escribe sobre dirección creativa, producción audiovisual y promoción musical.

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