Los videoclips más cortos: cuando dos segundos bastan

¿Puede un videoclip terminar antes de que hayas decidido si te gusta? Sí. Y los casos de Brutal Truth y Napalm Death llevan esa idea al extremo: vídeos que se despachan en un suspiro y que, precisamente por eso, cuesta olvidar.

En el vídeo que encontrarás al final juego con esta curiosidad y hasta intento superarla. Pero detrás de la broma hay una pregunta que me interesa bastante más como director: ¿cuánto necesita durar una idea para funcionar?

Collateral Damage: un videoclip que casi hay que ver dos veces

El vídeo de Collateral Damage, de Brutal Truth, se suele citar con una duración de poco más de dos segundos. Una sucesión fulminante de imágenes convierte la brevedad en su principal rasgo. No pretende desarrollar personajes ni llevarnos por una historia convencional: busca una sacudida.

Su discográfica, Earache, contó cómo llegó a Guinness: la idea surgió del entorno de la banda, el sello financió y distribuyó la pieza, y presentó el vídeo al libro de los récords. Según ese relato, acabó reconocido como el más corto y convertido en una especie de tarjeta de presentación del grupo.

Lo interesante es esa relación entre forma y música. La velocidad y la agresividad visual no aparecen por capricho: acompañan una propuesta sonora extrema. El formato, aunque parezca una gamberrada, tiene sentido dentro de ese universo.

You Suffer: no confundamos la canción con el vídeo

El otro nombre inevitable es You Suffer, de Napalm Death, publicado en Scum en 1987. Su brevísima duración musical es famosa, pero el videoclip del que hablo llegó después: en 2007, coincidiendo con el vigésimo aniversario del disco.

La noticia del lanzamiento de aquellos vídeos presentaba You Suffer como una pieza de aproximadamente un segundo, todavía más corta que la de Brutal Truth. Conviene mantener ese matiz: una cosa es la duración de una grabación musical, otra la de un videoclip y otra el reconocimiento oficial de un récord. Además, las copias que circulan pueden incorporar cabeceras, silencios o pantallas finales.

Por eso prefiero hablar de dos ejemplos célebres de brevedad extrema, en lugar de prometer un campeonato definitivo del vídeo más corto. Si pestañeas, eso sí, te pierdes buena parte de ambos.

Durar poco no significa decir poco

Una imagen puede plantear una situación sin explicarla entera. Un gesto, una ruptura inesperada o una transformación muy sencilla pueden dejar al espectador haciendo el resto del trabajo. Esa capacidad de sugerir es parte del lenguaje audiovisual.

Ahora bien, recortar segundos no convierte automáticamente una pieza en algo potente. También existen vídeos cortísimos que no comunican nada y planos largos que te mantienen completamente dentro de una canción. La diferencia está en lo que ocurre durante ese tiempo: qué esperamos, qué cambia y qué sensación permanece.

Un videoclip debería durar lo que necesita su propuesta. El problema empieza cuando alargamos una idea agotada o cortamos una emoción antes de que llegue.

Tres preguntas para decidir la duración de tu vídeo

  1. ¿Qué función tiene? Un videoclip completo acompaña el recorrido de la canción. Un teaser puede abrir una pregunta y dejarla pendiente. No hay por qué pedirles lo mismo.
  2. ¿La imagen evoluciona? Repetir una situación puede ser hipnótico si cambia la interpretación, la tensión o nuestra forma de mirarla. Si repetimos planos únicamente para rellenar, conviene revisar el planteamiento.
  3. ¿Dónde está el final? A veces el remate visual llega antes de terminar la música; otras, una pequeña pausa después del último golpe permite que la escena respire. Se decide mirando y escuchando, no con una duración obligatoria.

Una limitación también puede darte una idea

Probar a contar algo con un solo gesto o una sola imagen es un ejercicio útil, aunque tu videoclip vaya a durar cuatro minutos. Te obliga a identificar qué es realmente importante. Después puedes desarrollar esa idea, darle contraste y construir un recorrido alrededor de ella.

Lo mismo sucede al rodar en una sola localización: limitar recursos puede ayudarte a concentrar la propuesta, siempre que exista una decisión creativa detrás.

Como director, me importa que el vídeo transmita algo y tenga una relación propia con la canción. Puede emocionar, incomodar, divertir o contar una historia. Dos segundos no son mejores que cuatro minutos. Pero tampoco son necesariamente peores.

Si estás preparando un lanzamiento, en MusicVideos by Manuel Mira podemos trabajar una idea visual y decidir qué formato necesita tu canción.

Te lo cuento en vídeo

Aquí tienes mi vídeo original, con los ejemplos y un intento bastante poco solemne de batir el récord.

Publicado por

Manuel Mira

Manuel Mira es director de videoclips, realizador audiovisual y fundador de MusicVideos by Manuel Mira. Ha dirigido más de 400 videoclips para artistas consolidados, emergentes e independientes. En Mundo Videoclip escribe sobre dirección creativa, producción audiovisual y promoción musical.

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