Música e inteligencia artificial: el valor de una voz propia

¿La música morirá con la inteligencia artificial? Es la pregunta con la que abro mi vídeo. Mi respuesta tiene más que ver con lo que buscamos en un artista que con una competición entre programas: cuanto más fácil resulte obtener un acabado convincente, más importante me parece tener algo propio que contar.

Esta es una reflexión personal, no una predicción demostrada sobre el futuro. No creo que todas las personas escuchen música de la misma manera ni que exista una frontera sencilla entre canciones hechas con herramientas y canciones «humanas».

Una canción puede emocionar aunque intervenga una IA

En el vídeo utilizo una frase contundente sobre la emoción real. Aquí merece un matiz: no podemos decidir por el oyente qué le va a emocionar. Una pieza generada o asistida por IA puede producirle una emoción auténtica. La experiencia de quien escucha no se vuelve falsa por el procedimiento usado para crear el sonido.

Lo que me interesa defender es otra cosa: la historia de una persona, sus decisiones y su forma de interpretar también forman parte del vínculo con la música. No siempre escuchamos solo una secuencia de notas. A veces seguimos a alguien porque reconocemos su mirada, porque nos acompaña desde hace años o porque una canción conecta con algo que hemos vivido.

La perfección técnica no explica todo

Una voz afinada, una producción limpia y una estructura eficaz pueden ser cualidades valiosas. Pero no explican por completo por qué volvemos a una canción. Una respiración, una tensión en la voz o una interpretación contenida pueden interesarnos precisamente porque sentimos a una persona tomando decisiones.

Tampoco se trata de defender el error por el error. Una toma descuidada no es automáticamente sincera, igual que un acabado impecable no es automáticamente frío. La pregunta es qué expresa ese resultado y por qué lo hemos elegido.

No hace falta demostrar que eres menos perfecto. Hace falta que podamos reconocer qué quieres decir y cómo eliges decirlo.

Usar herramientas sin delegar todo el criterio

No planteo esta conversación como una prohibición de la tecnología. En creación audiovisual trabajamos con herramientas que transforman continuamente lo que podemos hacer. Lo importante es mantener la capacidad de seleccionar, corregir y descartar.

Podemos imaginar dos procesos muy distintos. En uno, aceptamos la primera solución porque parece profesional. En el otro, la comparamos con la intención del proyecto: ¿encaja con la canción?, ¿refuerza al artista?, ¿está diciendo algo que queremos decir? La diferencia creativa está en esas decisiones, aunque ambos procesos utilicen herramientas similares.

Con IA o sin ella, acumular opciones puede convertirse en una distracción. Tener criterio implica saber qué estamos buscando y reconocer cuándo un resultado vistoso se aleja de ello.

Qué puede mostrar un videoclip de esa identidad

Un vídeo permite acercarnos al artista mediante su presencia, sus gestos, su entorno y su manera de ocupar el espacio. También puede construir un mundo ficticio. En ambos casos, la propuesta gana fuerza cuando guarda una relación concreta con la música.

  • Una interpretación preparada. Decidir dónde contenerse y dónde romper resulta más útil que pedir «más energía» en todos los planos.
  • Detalles que pertenezcan al proyecto. Un lugar, un objeto o una forma de vestir pueden tener sentido sin convertirse en una explicación biográfica literal.
  • Una idea que podamos defender. Si una imagen está ahí únicamente porque la hemos visto de moda, quizá conviene preguntarse qué añade.
  • Coherencia entre piezas. Portada, videoclip y fragmentos para redes pueden compartir un lenguaje sin repetir exactamente lo mismo.

Un ejercicio antes de tu próximo lanzamiento

Escribe tres frases: qué cuenta la canción, qué emoción te gustaría dejar y qué elemento del proyecto sientes especialmente tuyo. Después revisa tus referencias visuales. ¿Ayudan a esas tres frases o solo te parecen bonitas?

Ese pequeño filtro no resuelve toda la producción, pero permite empezar una conversación creativa más concreta. También ayuda a usar la tecnología con una dirección, en lugar de perseguir cada novedad.

Los videoclips experimentales muestran que una personalidad visual puede ser muy arriesgada. No hace falta que todo el mundo haga algo extraño: hace falta encontrar una propuesta que pertenezca al artista.

En MusicVideos by Manuel Mira esa búsqueda empieza escuchando la canción. Mi apuesta es que la identidad y el criterio seguirán importando, aunque cambien las herramientas con las que trabajamos.

La reflexión original, en vídeo

Este es el vídeo que inició la conversación. El artículo amplía y matiza la diferencia entre emoción del oyente, proceso creativo e identidad del artista.

Publicado por

Manuel Mira

Manuel Mira es director de videoclips, realizador audiovisual y fundador de MusicVideos by Manuel Mira. Ha dirigido más de 400 videoclips para artistas consolidados, emergentes e independientes. En Mundo Videoclip escribe sobre dirección creativa, producción audiovisual y promoción musical.

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